Mes: abril 2013

Homilía para el 5º domingo de Pascua 2013

Vivir en el amor

Textos: Hch 14, 21-27; Ap 21, 1-5; Jn 13, 31-33. 34-35.

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Nos hemos convocado para celebrar la Eucaristía en este quinto domingo de Pascua. Con la escucha y reflexión de la Palabra nos preparamos para participar del banquete del amor, que es la Comunión sacramental. Es banquete de amor, primero, porque Dios nos da a su Hijo, que se hace Pan para alimentarnos; y luego porque comerlo nos compromete a vivir en el amor, que es lo que Jesús pide que vivamos sus discípulas y discípulos. Es el mandamiento nuevo.

Homilía para el 4º domingo de Pascua 2013

Pastores con olor a oveja

Textos; Hch 13, 14. 43-52; Ap 7, 9. 14-17; Jn 10, 27-30.

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Nos hemos reunido para la Eucaristía en este domingo 4º de Pascua. Hoy celebramos a Jesús resucitado como el Buen Pastor. Por eso se nos ha presentado esta dimensión de su ministerio en los textos bíblicos que acabamos de escuchar. Con ese motivo también en la Iglesia se vive la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, por lo que oramos a Dios para que en nuestra Diócesis y Seminario se formen pastores con olor a oveja, a ejemplo de Jesús.

Homilía para el 3er domingo de Pascua 2013

Comer con Jesús para seguirlo

Textos: Hch 5, 27-32. 40-41; Ap 5, 11-14; Jn 21, 1-19.

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En este domingo vivimos lo mismo que sucedió a la orilla del lago de Tiberíades, la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de su Resurrección, según la narración de san Juan. Jesús resucitado ha venido a nuestro encuentro hoy para invitarnos a comer con Él. Al igual que en aquella ocasión, se hace presente en nuestra vida, se deja ver, nos habla, nos prepara la comida, nos pregunta si lo amamos, nos confía una misión, nos invita a seguirlo.

Homilía para el 2º domingo de Pascua 2013

Del miedo y la duda al testimonio

Textos: Hch 5, 12-16; Ap 1, 9-11. 12-13. 17-19.

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En el Evangelio de este segundo domingo de Pascua nos encontramos con los discípulos de Jesús llenos de miedo y dudas. No era para menos. Con la muerte del Maestro, del Señor, del Mesías, todas sus expectativas habían cambiado. Su caminar junto con Él había perdido el sentido. Las burlas de los judíos que no querían a Jesús ni a su proyecto, no se hacían esperar. Por eso los discípulos estaban encerrados, con miedo, el día en que Jesús resucitó.